Sunday, March 18, 2012

La adorada imperfección



Imitar la perfección no es del todo difícil.  Hacia ello se tiende con cada tratamiento en los centros de belleza, con cada intervención de cirugía estética, con las sesiones de estilismo y peluquería, con el maquillaje. La sección de Belleza o Estética de las revistas, debería llamarse Perfeccionismo, no Belleza, que no es lo mismo.
De niños creemos que la perfección física va unida a una bondad intachable. Nos lo enseñan los cuentos clásicos. Y por eso la belleza en cuanto a armonía, a perfección, nos subyuga. Pero con el tiempo descubrimos que no es así y hay un momento en que ya sabemos identificar la diferencia, e incluso algunos elegidos llegamos a dejarnos conquistar solo por la belleza que emana de una forma de ser.
Por eso hay algo que se escurre de las manos a los expertos en belleza, a los tratamientos, a los consejeros, un elemento que se escapa: el defecto gracioso. 

Decía que imitar la perfección no es difícil, pero imitar el encanto de la imperfección es imposible.

 Hay que cuidarse de los que siempre eligen empequeñecer la nariz y agrandar el pecho, y también de quienes proponen dejar las cejas finas a toda costa.

Tampoco con los brackets se acierta siempre. ¿No conocéis a alguna persona que al corregir su dentadura ha cambiado la personalidad de su cara? Tengo una amiga que sí, está más perfecta ahora. Pero un algo infantil que tenía en sus divertidos dientes ha desaparecido. Y solo porque a su odontólogo le dio por igualarlos todos, por no respetar que unos fueran más largos que otros.
En cambio su hermana ha pedido en el mismo odontólogo que corrijan ciertos problemas no solo estéticos sino de salud, sin igualar todos los dientes. Y ella ha quedado mucho más ella. No ha cambiado, solo está más perfecta, fotogénica y sana.

Me gustan las gemelas Susana y Joana Rabadán, como estilistas y maquilladoras porque para ellas no pasa desapercibido el encanto del defecto.  Y entre las personas a las que han atendido, Mar Flores ha recibido de ellas el buen consejo de no quitarse esa verruga que parece un lunar y que le favorece mucho. A mi hermana pequeña que está últimamente tan preocupada por hacerse algo, que está empeñada en el botox, le he recomendado que las visite. En su centro no le inyectarán nada, pero la mirarán, charlarán con ella y sin que se dé cuenta la estarán estudiando para diseñar sus cejas, pensar qué pelo le iría mejor… y si ella quiere aprenderá a maquilarse. Oirá buenos consejos que respeten su personalidad, y la gracia de sus defectos. Así lo han hecho durante años con personajes famosos y así lo hacen ahora en un centro que han abierto, discreto, en un piso de la calle Fernando el Católico de Madrid.

Para más información sigue este enlace: 
http://www.elpulso.es/Salud-y-Belleza/Estetica/Transformate-como-la-Cenicienta.html

 

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